Pues ya está
Ya tengo moto.
Tenía moto comprada, pero ahora ya la tengo físicamente hablando, es decir, a las 8:45 de la tarde de hoy la he recogido del confesionario y a las 8:55 la he estrenado.
Se le ha doblado un poco el pedal del freno de atrás y rayado el carenado, pero nada que no se pueda arreglar con un poco de lija, epoxi, pintura y un buen alicate.
Por otra parte la conducción.
Teniendo en cuenta que soy uno de los tios más torpes que conozco (con mucha diferencia, quizás sólo superado por Andrés y en según qué disciplinas) la verdad es que salir de una gasolinera y fostiarme (sí, salí del confesionario con la sopa justa para llegar a la gasolinera y fostiarme) es algo presumible o en todo caso asombroso por lo reducido de la ostia. La gasolinera tenía un carril de aceleración semejante al que hay de la puerta de mi habitación al pasillo, así que tenía que arrancar y acelerar en curva. Hice lo que tenía que hacer... arrancar en curva, acelerar, caerme al suelo, detener el tráfico de los dos carriles, sangrar como un cerdo, aguantar las risas de los paisanos de la gasolinera, cagarme en mis muelas por mi torpeza (es decir, comer mierda, ya que es un poco complicado cagarte en tus propias muelas)... pero al final mola de la ostia (cuñaaaaao que juego de palabras más gracioooooso). Conduces con una sensación que no has sentido antes con nada.
Ya la he bautizado. Como me molan los nombres japoneses le voy a llamar algo absurdo y pegadizo... Mimoto. Kawasaki Mimoto.


